Con más de 15 hoteles en Mallorca entre los que escoger, organizar tu próximo viaje a la isla se volverá especialmente emocionante. Su capital, Palma, te hará sentir en casa en menos de 24 horas. La bienvenida será inmediata y no necesitarás demasiado tiempo para rendirte a su hospitalidad. 

En este artículo te contamos qué ver en Palma de Mallorca en un día. Recorreremos su historia paso a paso. Después de una pausa para saborear la gastronomía mallorquina, continuaremos adentrándonos en su patrimonio y en la presencia continua del mar. Por último, te daremos algunas ideas de alojamiento en localizaciones idílicas y bien conectadas con la ciudad.

Qué ver en Palma de Mallorca en un día

El turismo cultural en Mallorca convive en armonía con planes de relax en sus playas y calas de aguas cristalinas. Y es que Palma tiene una personalidad tan creativa y magnética que se puede conocer en un solo día, como parte de unas vacaciones más largas en la isla. No se trata de verla a toda prisa, sino de vivir al máximo cada instante que pases allí. 

La mallorquina es la octava capital más poblada de España, superando los 430.000 habitantes. Sus alrededor de 200 kilómetros cuadrados de pura magia mediterránea y un casco histórico ideal para pasear, con barrios tan emblemáticos como los de Calatrava, Santa Catalina o Portixol, invitan a perderse. Su accesibilidad te lo pondrá fácil. Para mayor comodidad, el aeropuerto se encuentra a apenas 10 kilómetros del centro –dependiendo del tráfico, se tarda entre 15 y 25 minutos en llegar–.

Descubre el alma histórica de la ciudad paso a paso

Piérdete por las callejuelas del casco antiguo

Las callejuelas, patios y monumentos del casco antiguo merecen una mirada pausada. La mejor forma de conocer la zona es a pie o en bicicleta a través del carril bici que la rodea, en paralelo al mar. Podrás admirar obras maestras de la arquitectura que datan de diferentes momentos históricos y seguir las pistas de las leyendas mallorquinas. En el céntrico barrio de Sa Calatrava se puede comer, visitar galerías de arte, tiendas de productos típicos o concept stores de moda y decoración.

La Lonja de Palma o “la Llotja”, un gran espacio techado de estilo gótico con columnas y altas bóvedas, se transforma con exposiciones y performances. La entrada es gratuita y siempre hay alguna sorpresa aguardando. Fue proyectada por Guillem Sagrera entre 1426 y 1452, concebida como una lonja de pescadores y edificada con piedra de Santanyí y de Solleric.

Rodea los soportales de estilo isabelino de la Plaza Mayor y siéntate a descansar en una de sus terrazas. La plaza se localiza donde estuvo el antiguo convento de San Felipe Neri, que fue sede de la Inquisición Española. Destaca por sus fachadas de color salmón con las ventanas pintadas de verde y una atmósfera siempre animada. Entre los meses de febrero y noviembre, alberga un mercado artesanal de mañanas, donde se venden piezas de artesanía en cuero o cerámica.

Siguiente parada: las murallas, que se alzan frente al puerto deportivo. El propio paseo te irá guiando hacia esta zona amurallada que se conserva en perfecto estado. Si la Avenida de Gabriel Roca, presidida por una hilera de palmeras, es la columna vertebral marítima de la ciudad, sus infraestructuras para barcos deportivos y su fortaleza –cuya primera construcción data de la época romana–, a ambos lados del paseo, son las terminaciones nerviosas.